Posts filed under 'Otras cosas'
Comprendo que no entiendas mi silencio.
Pero no me pidas que desahogue las penas que guardo porque no ayudaría a sentirnos mejor.
Porque no lo vas a entender.
Porque no lo quiero intentar.
Porque es mío y tú probablemente lo ensucies con juicios y suposiciones.
Me preguntas porqué estoy tan seguro y es porque ni siquiera entiendes mi silencio.
Agosto 11th, 2008
Y entonces la besé.
Fue como besar al pecado más castigado; al tabú más vergonzoso.
Un delito cometido simultáneamente por dos personas.
Sentí sus labios de textura suave y húmeda mientras su respiración formaba parte de la mía.
Su olor dejó de ser un misterio para convertirse en deseo.
Un deseo compartido que estaba por encima de ella y de mi.
Por encima de lo que tanto soñé.
Por encima del amor.
Así, el beso al pecado fue el beso más hermoso.
Julio 10th, 2008
Y digo yo, que después de haber pasado la noche dándole vueltas a un tornillo sin cabeza que se resbalaba sin cesar, que quizá debería haber cogido unos alicates con un poco más de realismo, en vez de empecinarme, como siempre, en que las herramientas de toda la vida, de las de antaño…de cuando yo era niño, son perfectas para volver a apretar con fuerza cualquier pieza suelta que roce en el interior de mi cráneo cada vez que me doy la vuelta en la cama. Hoy por la mañana, me di cuenta que en algún momento del REM, el tornillo cesó en sus correrías nocturnas y di por hecho (soy un experto en eso), que volvía a estar completamente sujeto a su sitio. Me agaché bajo la cama, pegué mi cara al suelo para seguir con la vista toda la superficie de mi habitación hasta que el zócalo que rompía el horizonte y cientos, quizá miles de manojos de polvo me indicaron que no estaba el tornillo en el suelo. Agité la cabeza y no sonó nada. Poco a poco me fui incorporando. En el dormitorio la cama permanecía totalmente revuelta, dato inequívoco de la mala noche. Me dirigí a la cocina y vi que los platos se amontonaban en el fregadero, dato inequívoco de una cena copiosa. En el baño la tapa levantada, evidenciando unas prisas.
Estaba todo revuelto, pero debía irme a trabajar.
A la noche siguiente, cuando regresé a casa, volví a cenar y dejé los platos sucios amontonados sobre los que llevaban toda la semana descansando en su nuevo sitio; no cerré la tapa al salir del baño, y me acosté sobre las sábanas revueltas.
El sueño llegó en lo que tardé en masturbarme y leer una página de la mierda de libro que me recomendaste.
Apagué la luz y el tornillo empezó otra vez a sonar.
Debía limpiar un poco la casa…
Sólo por eso; sólo por no dormir bien, lamento tu ausencia. Por lo demás, puedo vivir perfectamente solo.
Junio 5th, 2008
No te preocupes.
Si alguna vez nos volvemos a ver, encerraré mis ojos en cualquier cosa que no seas tú; meteré mis manos en los bolsillos, mis comentarios en mi estómago y mis deseos en el saco de las resignaciones.
En ningún momento sabrás que aún pienso en ti. A no ser que me preguntes. Pero tampoco te preocupes, ya sabes que se me da bien mentirte.
Mayo 16th, 2008
La isla pies lindos está perimetrada con pequeñas calas de fina arena.
La playa más larga es corta, como el acceso a mis recuerdos, aunque el diámetro que une los extremos de la isla es muy largo, como mi agonía.
Ahora la recorro a diario.
A veces se me hace corto y a veces más largo, aunque siempre vaya a parar al mismo sitio; al recuerdo de tus pies lindos que dan nombre a mi isla.
Mayo 9th, 2008
No era la primera vez que veía un cadaver, pero esta vez dudaba si realmente estaba muerto. Me extrañaba algunas cosas. No sabía si los movimientos de las extremidades eran impulsos o reflejos post-mortem o reacciones ante las implosiones de órganos fermentando.
Creo que durante un par de segundos fui capaz de ignorar la duda, pero el gen simio que hay en mi hizo despertar mi curiosidad.
Recordé algunos episodios de los digestivos documentales de televisión, en los que unos pacientes chimpances introducían un fino palo por unos agujeros en unos troncos y capturaban diminutas termitas que devoraban como un exquisito manjar.
Decidí imitarlos y utilizar cualquier cosa alargada que pudiera usar de efectiva herramienta médica para comprobar si un cuerpo realmente carecía de vida.
Lo único que encontré fue un cepillo de dientes.
Armado con mi sofisticado artilugio, estiré la mano y le di un golpito al difunto cadaver.
Su cuerpo se revolvió bruscamente y se aferró al incordiante cepillo. Mi reacción fue tirar el elemento de unión lo más lejos posible de mi aversión.
Salí corriendo de la estancia, huyendo del susto y por supuesto, sin prestar auxilio al moribundo.
Moraleja: Aunque en el baño del trabajo no hayan revistas, no intentes entretenerte hurgando a las cucas moribundas.
Abril 4th, 2008
Juegas con la ventaja que te otorga mi dignidad; la misma que provoca tu ira e ignora mi impotencia, pero no mi indiferencia; pues aunque no quiera caer en la pura mezquindad de tu juego, no significa que ahora mismo no lo desee.
Pero no lo lograrás; aunque pierda tu batalla por una emboscada de improperios y vejaciones que te harán marcharte con tu victoria de ignorante y yo quedarme con una bella dignidad idiota, porque la quiero ver linda pero no sirve para nada.
Esa dignidad que quedó a salvo a expensas de mi orgullo.
Abril 2nd, 2008
Se moría de ganas por marcharse de esa habitación. Ya sabía que las copas eran el diablo, pero aun así, siempre caía en el mismo error. El exceso de coca y alcohol lo habían vuelto a llevar a otra cama ajena donde muchos sábados había amanecido. Pero esa noche no quería dormir ahí. Estaba frustrado y asqueado desde el mismo instante en que vertió sobre ella la última gota de semen. Momentos antes le decía que la quería y que le apasionaba su cuerpo, y ahora tenía que lidiar con preguntas que intentaban comprender la razón de sus prisas. Gracias a Dios siempre había sido avispado en excusas, y así improvisando, salió de la casa con paso demasiado rápido para tan impreciso destino. La dejó en la cama, con una raya preparada en la mesa de cristal y las dos mejillas húmedas en lágrimas de alcohol. Se negaba a sentirse mal. Había sido pactado; desde la primera cerveza. Desde la primera mirada.
Levantó el dedo y cinco segundos después estaba sentado en un taxi. Lléveme donde esté todo el mundo, le dijo sin pensar. El taxista arrancó y subió la música. Sonaba una estúpida balada de los años ochenta. Vaya mierda de canción. Se sentía aliviado después de salir de esa casa, pero algo fallaba. No sabía qué era. Quizá porque sabía que todo era una farsa.
Y así continuó mientras observaba la ciudad iluminada con molestos destellos en cada farola.
Aun quedaba mucha noche por delante. Quizá tuviera otra oportunidad. Se olvidaba que el amor que buscaba, no salía de marcha los sábados por la noche.
Marzo 29th, 2008
Era tan católica como la oscuridad absoluta. Como vivir en la más triste de las mentiras.
Tanto poder…tanta belleza, pero era condenadamente fiel a sus creencias y a mi salvación.
Y yo sólo quería salvarme en sus brazos para después vivir condenando nuestra felicidad.
Porque no sé si se puede ser feliz siendo tan creyente; lo que veo, es que no se puede ser tan feliz siendo tan hereje.
Marzo 19th, 2008
Imagínate andar por la calle. No sé, quizá vayas a la oficina o quizá al supermercado.
No esperas nada, sólo caminas hasta llegar a una meta, con la indiferencia absoluta de ser el primero o no.
Imagínate doblar una esquina con su respectiva sorpresa, esquiva y disculpa de encontrate de frente a la persona que la gira en sentido contrario. Pues allí estaba, en ese momento de disculpa y sonrisa. Creo que podría detallarte perfectamente su cara, pero no sabría hacerte entender lo hermosa que era. Era de esas caras de las que te enamoras según la ves. Y me había sonreído. En vez de mostrar total desinterés, me dedicó una sonrisa que recuerdo día tras día desde aquel instante. Sí, de esos encuentros que no olvidas nunca. En ese momento piensas que es muy fácil volverte a enamorar. Siempre hay alguien más bello, alguién más simpático e inteligente que sabrá enamorarte mostrándote lo mejor de ti mismo.
Sabes perfectamente de qué te hablo.
Pero ese día fue muy especial, porque fue un lapsus de ti. Porque por unas horas el monopolio de tus pensamientos desaparecieron y vi una gran puerta de salida. Pero era otra salida de emergencia, porque tu pensamiento me es fiel como un trauma infantil.
Y ese día pasó; y me di cuenta de que sigues ahí.
¿Quién sabe? Me quedan muchas esquinas que doblar, y muchas sonrisas que recibir. Hasta entonces sólo puedo pensarte y echarte mucho de menos.

Marzo 14th, 2008
Previous Posts