Descubrí la belleza cuando realmente empecé a pensar en ella.
Para eso tuve que esperar a que todo se calmara; a que mis días se amansaran, porque hasta entonces no la conocía como debía.
La literatura, la música, la danza…el arte, siempre estuvo ahí, pero ahora sé de la frase, la palabra, la mirada, la dulzura…incluso la comprensión, como el más difícil de los quehaceres.
La necesidad más obviada.
La obligación más excusada.
Porque ahora sé que no hay belleza sin comprensión.
Ni comprensión sin belleza…
Ahora es todo más sencillo y a veces más difícil, porque me gustaría compartirlo con todo el que es como yo era.
Pero me lo guardaré como un tesoro; porque como para algunos histéricos embelesados o ciegos alcohólicos de codicia, la curación sólo es posible cuando realmente eres consciente de que estás enfermo.