Y digo yo, que después de haber pasado la noche dándole vueltas a un tornillo sin cabeza que se resbalaba sin cesar, que quizá debería haber cogido unos alicates con un poco más de realismo, en vez de empecinarme, como siempre, en que las herramientas de toda la vida, de las de antaño…de cuando yo era niño, son perfectas para volver a apretar con fuerza cualquier pieza suelta que roce en el interior de mi cráneo cada vez que me doy la vuelta en la cama. Hoy por la mañana, me di cuenta que en algún momento del REM, el tornillo cesó en sus correrías nocturnas y di por hecho (soy un experto en eso), que volvía a estar completamente sujeto a su sitio. Me agaché bajo la cama, pegué mi cara al suelo para seguir con la vista toda la superficie de mi habitación hasta que el zócalo que rompía el horizonte y cientos, quizá miles de manojos de polvo me indicaron que no estaba el tornillo en el suelo. Agité la cabeza y no sonó nada. Poco a poco me fui incorporando. En el dormitorio la cama permanecía totalmente revuelta, dato inequívoco de la mala noche. Me dirigí a la cocina y vi que los platos se amontonaban en el fregadero, dato inequívoco de una cena copiosa. En el baño la tapa levantada, evidenciando unas prisas.
Estaba todo revuelto, pero debía irme a trabajar.
A la noche siguiente, cuando regresé a casa, volví a cenar y dejé los platos sucios amontonados sobre los que llevaban toda la semana descansando en su nuevo sitio; no cerré la tapa al salir del baño, y me acosté sobre las sábanas revueltas.
El sueño llegó en lo que tardé en masturbarme y leer una página de la mierda de libro que me recomendaste.
Apagué la luz y el tornillo empezó otra vez a sonar.
Debía limpiar un poco la casa…
Sólo por eso; sólo por no dormir bien, lamento tu ausencia. Por lo demás, puedo vivir perfectamente solo.
A mi ,desde hace tiempo me falta un tornillo, así que hay noches que se oye solo el ruido del viento entre las sienes.
Intentaron ultimamente trasplantarme un tornillo, supongo que el tamaño no era adecuato o el material incompatible, así que creo haberlo barrido un día de limpieza…
Me gusta, menos mal que has vuelto
Besos
Qué bueno volver a leerte. Menos mal!!
Me gustó mucho. Pa´ mi, cuando duermo sola, no sé por qué, se me hace también más evidente el humano sentimiento de soledad.
Me llegó dentro. Gracias, guapo
Besos
Me gusta la elección del objeto mágico y la forma irónica en indirecta en que se despliega el tema, Lisandro, los signos de la depresión (el abandono, la falta de higiene, el insomnio).
Me alegra que encuentres huequecitos para escribir.
Un abrazote, hermano.
PS: Te sigo debiendo un libro, pero es que yo ando también a cien mil peleas. jejejeje.
¿Y a quién le importa dormir bien! Soñar, tal vez morir…
Lo terrible es como está la casa: el gato sin barrer, la cama sin fregar, los platos revueltos, las ventanas abiertas y las persianas cerradas.
Ahora entiendo por qué el Reparador de Sueños se me hacía recordar tanto a Super Mario.
Lo que sigo sin entender es como, después de tantas pesadillas, cada mañana el otro lado de la cama sigue intacto. Y me da páncio levantar la almohada porque temo encontrarme un montoncito, perfectamente apilado, de tornillos.
Me he “desternillado” de risa. Agitar la cabeza y no escuchar nada, mirar debajo de la cama… jajaja. Me gusta mucho.
Besitos varios!
Pedrooooooooooooooo!!!!