No te preocupes.
Si alguna vez nos volvemos a ver, encerraré mis ojos en cualquier cosa que no seas tú; meteré mis manos en los bolsillos, mis comentarios en mi estómago y mis deseos en el saco de las resignaciones.
En ningún momento sabrás que aún pienso en ti. A no ser que me preguntes. Pero tampoco te preocupes, ya sabes que se me da bien mentirte.