Archive for Marzo, 2008

La última gota

Se moría de ganas por marcharse de esa habitación. Ya sabía que las copas eran el diablo, pero aun así, siempre caía en el mismo error. El exceso de coca y alcohol lo habían vuelto a llevar a otra cama ajena donde muchos sábados había amanecido. Pero esa noche no quería dormir ahí. Estaba frustrado y asqueado desde el mismo instante en que vertió sobre ella la última gota de semen. Momentos antes le decía que la quería y que le apasionaba su cuerpo, y ahora tenía que lidiar con preguntas que intentaban comprender la razón de sus prisas. Gracias a Dios siempre había sido avispado en excusas, y así improvisando, salió de la casa con paso demasiado rápido para tan impreciso destino. La dejó en la cama, con una raya preparada en la mesa de cristal y las dos mejillas húmedas en lágrimas de alcohol. Se negaba a sentirse mal. Había sido pactado; desde la primera cerveza. Desde la primera mirada.

Levantó el dedo y cinco segundos después estaba sentado en un taxi. Lléveme donde esté todo el mundo, le dijo sin pensar. El taxista arrancó y subió la música. Sonaba una estúpida balada de los años ochenta. Vaya mierda de canción. Se sentía aliviado después de salir de esa casa, pero algo fallaba. No sabía  qué era. Quizá porque sabía que todo era una farsa.

Y así continuó mientras observaba la ciudad iluminada con molestos destellos en cada farola.

Aun quedaba mucha noche por delante. Quizá tuviera otra oportunidad. Se olvidaba que el amor que buscaba, no salía de marcha los sábados por la noche.

10 comments Marzo 29th, 2008

Carretera

La carretera le resultaba fascinante. Y no es que le gustara conducir, pero el volver a casa en coche era uno de los mejores momentos del día. Conocía cada curva y cada atajo de memoria; incluso llegó a pensar que lo podría completar con los ojos cerrados.

Durante un rato podía emplear su mente en las cosas que realmente le fascinaban. Escuchaba música, cantaba, recitaba intensos poemas o simplemente inventaba historias. Se dejaba embaucar sin prejuicios por todo tipo de emociones. A veces reía y otras lloraba. Le gustaba llorar. Pensaba que era una de las maneras más intensas de sentirse viva. Lloraba de emoción, de tristeza, de alegría; lloraba con los versos que recitaba y con las historias que inventaba. Era su momento de no esconderse ni cumplir ningún rol; no era empleada, ni esposa, ni hija, ni madre. Era el turno de ser solo ella, y donde brindaba un gran homenaje a su vida.

Una vez el coche cubría su plaza de garaje, giraba la pesada llave a la izquierda un cuarto de vuelta, en el sentido contrario que giró una hora antes. Con ese movimiento se iba la música y su soledad. Abría la puerta y el frío aire de la noche la despejaba 

Cuando llegaba a casa, lo hacía con regocijo por ver a sus hijos y a su marido, a los que quería con desesperación. Pero no sabían de su secreto. Eso era suyo. Era lo único que no quería compartir.

Cuando la tranquilidad y el silencio completaba el hogar y se disponía a dormir, volvía a estar a solas consigo. Con otra historia. Pero ahora estaba cansada. Lo reservaría para dentro de unas horas, cuando la pesada llave vuelva a girar en el sentido de las agujas del reloj.

 

3 comments Marzo 28th, 2008

Sentado en el parque

El viejo parque no ha cambiado en mucho tiempo. Tiene el mismo aspecto de hace treinta años. Yo sí lo he hecho; sólo mis recuerdos permanecen regalándome viejos momentos vividos.

Y así me paso el día, recordando y mirando a la juventud pasar. Y ellos me miran y se ríen. Y no les reprocho nada. Deben reirse de como los miro y envidio. De como las miro a ellas en busca de calmar un ansia que debería haber desaparecido hace mucho tiempo y así dejarme vivir en paz, que ya es hora.

Porque aunque me veas viejo y casi inválido, yo también he amado y deseado, incluso cuando no debía. He vivido las mieles de la juventud y disfrutado de gloriosos placeres que ahora tanto echo de menos.

Como esa primera mujer que toqué y que ahora estoy más seguro que nunca que jamás olvidaré.

Porque no hay caricia más bella que la que haces al interior del muslo de una veinteañera. Porque no hay piel más dulce; porque es efímera y su dueña jamás volverá a disponer de esa gema que el hombre echará de menos el resto de su vida. Más que ella misma.

Una vez lo has conocido ya estás perdido.

Ahora lo recuerdo.

Ya no miro a las jovenes del parque por sus grandes ofrendas visuales, ni por posibles errores de mis sentidos que me invitan a soñar. Ahora tan sólo me siento en un banco y pienso en esa piel; en ese recuerdo que vuelve después de tanto años y al que le busco maniquí en las bellas caminantes, mientras me cerca un corto futuro color pastel. Ese color que es el mismo que el de la esperanza. Esa esperanza en la que ya no confío pero que su color me pinta de viejo verde.

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7 comments Marzo 25th, 2008

¡Feliz Semana Santa!…(¡Ah no! Feliz no…)

Era tan católica como la oscuridad absoluta. Como vivir en la más triste de las mentiras.

Tanto poder…tanta belleza, pero era condenadamente fiel a sus creencias y a mi salvación.

Y yo sólo quería salvarme en sus brazos para después vivir condenando nuestra felicidad.

Porque no sé si se puede ser feliz siendo tan creyente; lo que veo, es que no se puede ser tan feliz siendo tan hereje.

15 comments Marzo 19th, 2008

La esquina

Imagínate andar por la calle. No sé, quizá vayas a la oficina o quizá al supermercado.

No esperas nada, sólo caminas hasta llegar a una meta, con la indiferencia absoluta de ser el primero o no.

Imagínate doblar una esquina con su respectiva sorpresa, esquiva y disculpa de encontrate de frente a la persona que la gira en sentido contrario. Pues allí estaba, en ese momento de disculpa y sonrisa. Creo que podría detallarte perfectamente su cara, pero no sabría hacerte entender lo hermosa que era. Era de esas caras de las que te enamoras según la ves. Y me había sonreído. En vez de mostrar total desinterés, me dedicó una sonrisa que recuerdo día tras día desde aquel instante. Sí, de esos encuentros que no olvidas nunca. En ese momento piensas que es muy fácil volverte a enamorar. Siempre hay alguien más bello, alguién más simpático e inteligente que sabrá enamorarte mostrándote lo mejor de ti mismo.

Sabes perfectamente de qué te hablo.

Pero ese día fue muy especial, porque fue un lapsus de ti. Porque por unas horas el monopolio de tus pensamientos desaparecieron y vi una gran puerta de salida. Pero era otra salida de emergencia, porque tu pensamiento me es fiel como un trauma infantil.

Y ese día pasó; y me di cuenta de que sigues ahí.

¿Quién sabe? Me quedan muchas esquinas que doblar, y muchas sonrisas que recibir. Hasta entonces sólo puedo pensarte y echarte mucho de menos.

 

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9 comments Marzo 14th, 2008

Besos basura

Su trastorno viene de su primer y único amor, y de eso hace mucho tiempo; casi el mismo tiempo de su primer y único desengaño. Desde entonces se aferra a cualquier mísera muestra de cariño donde intentar revivir aquella emoción.

Mártires confesiones, roces disimulados, caricias pagadas y cualquier tipo de vulgares apegos era lo único a lo que podía aspirar.

Y desde entonces, con esa especie de síndrome de Diógenes vive. Llenando su corazón de besos basura y amores de mierda.

18 comments Marzo 12th, 2008

El aroma del café

El olor a café recién hecho era el peculiar aroma en casa de Doña Josefa. Fefita, que era como la conocían todos, era vieja. Tan vieja que no se podía saber si tenía ochenta, noventa o cien años. Su casa era grande y muy luminosa, aunque esos días aparentaba más sombría por culpa de un invierno que se había resistido a abandonar una isla con un clima tan estupendo. Su perro “Atleti”, le habían puesto así en recuerdo al equipo de fútbol preferido de su difunto marido, podía tener tantos años como ella, y siempre dormitaba recostado sobre las zapatillas de su dueña.

Yo le subía dos veces a la semana la compra que realizaba en el supermercado, y cuando me veía, me daba dos besos. Siempre se empeñaba en que me tomara una taza de café con ella mientras me contaba aromas de su juventud que siempre asemejé a los del café recién hecho. Era muy Cristiana y excesivamente católica, aunque alguna vez se le escapaba un comentario bastante progre que acompañaba tapándose tímidamente la boca mientras reía maliciosamente.

Hoy hace una semana que murió y francamente, la echo de menos. Su familia ha puesto la casa en venta, y aunque está vacía desde entonces, puedo seguir oliendo el aroma a café cada vez que paso por delante de su puerta; entonces me asoma alguna lágrima que intento disimular ante la mirada de otros vecinos que jamás lo entenderían.

Quizá sea muy sensible, pero…qué puedo hacer.

Ahora, cada vez que llego a casa me preparo un cafecito porque estoy seguro que a “Atleti” le viene bien su aroma para no echarla tanto de menos.

 

 

7 comments Marzo 10th, 2008

¡Grasia!

Que afortunado te sientes cuando sin falsa modestia admites tu mediocridad y sientes el gran alivio de poder divulgar sin vergüenza lo que se te pase por la cabeza, porque nadie va a esperar nada de ti.

De pronto alguien te presta atención y te ves en un cadalso de compromiso del que respetuosamente sales recordandole que tú eres tan sólo una buena intención.

Un día te percatas de que tu visitante no es un ejecutor sin piedad sino alguien que aunque parezca mentira, por algún extraño motivo que no logras entender, le llama la atención (por no decir que les gusta) tus cándidos propósitos. Te aseguras de volver a agobiarlo con tu estudiada apología de innata mediocridad, pero lo justo, porque tampoco quieres ofender con tu modestia que empieza a aparentar una patente disculpa; y vuelves a demostrar tu adocenada capacidad al escribir un simple gracias seguido de un F7 por si el agradecimiento tiene alguna falta de ortografía.

 

A todos los visitantes, las más sinceras gracias de un sinvergüenza.

 

F7

8 comments Marzo 7th, 2008

El aliado

La barrera del rubor había caído, así como la incertidumbre sobre sus cuerpos desnudos.
Descubrir paso a paso que no existían límite en sus conseciones, se convirtió en una aventura que iba concluyendo en una adhesión sutilmente incompleta por un fino manto de tibio sudor, al que pronto convirtieron en un potente aliado que agudizó el placer y el deseo.

8 comments Marzo 5th, 2008

El abuelo

La mesa estaba acorralada por invitados que esperaban el postre y la ansiada charla del café. Los cigarros habían empezado a encenderse y con ellos emergió la olorosa bruma asfixiante que procuraba el anual ambiente acogedor de la reunión familiar.

Antonio, el más viejo de la familia, presidía la mesa con cara austera y una prominente barriga que asomaba con descaro por debajo de la camisa. El patriarca, como todos lo conocían, era una persona al que los hombres admiraban por sus sabios comentarios y las mujeres veneraban por el respeto que todos le profesaban. Cualquier broma, chiste y juicio que se presentaba en las reuniones iban seguidos de la búsqueda de su mirada, en espera de un ligero esbozo de sonrisa que reflejara su aprobación; pero esa muestra nunca aparecía. Se limitaba a darles grandes chupadas al cigarro mientras chasqueaba la lengua entre sus dientes en busca de los molestos restos de comida a eliminar.

Sólo una persona en toda la familia había sido capaz de plantarle cara a su reservado carácter; su nieta Isabel, que sin tener el don de la palabra ni la conciencia de sus actos, lograba una sonrisa de su abuelo que éste se encargaba de disimular ante el resto de los comensales.

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8 comments Marzo 3rd, 2008

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