Archive for Febrero, 2008

Vanidad, dulce vanidad.

Viernes, Febrero 29th, 2008

-Ya sabes que siempre he sido muy sincera. Odio a las personas que no lo son. Si las cosas son de una manera, porqué disfrazarlas con mentiras piadosas y palabras absurdamente bonitas – Se guardó detrás de la oreja un mechón de pelo que aún no sé si se empecinaba en tomar el aire o en salir corriendo-. La idiocia que rodea todo lo que hace me pone enferma y no lo entiendo.

Su compañera la miraba con los ojos entreabiertos, asintiendo cada palabra que decía. Enervándose gradualmente con los sentimientos trasmitidos por su amiga. Deseando que la próxima palabra alcanzara la culminación de una helada venganza que saciara sus recelos personales en un colosal orgasmo de satisfacción que aunque ajena, haría suya. Suya para siempre.

-Te entiendo, yo también soy muy sincera y cuando me pongo….me pongo.

Yo, que estaba en la mesa más cercana a la de la discordia, cerré mi libro y pensé en silencio.

-Quizá la comprensión sea cuestión de talento. Es horrible, vaya vanidad la mía.

Así que volví a intentar retomar la lectura por donde la había dejado, con la idea de que tarde o temprano la naturaleza terminará dando un golpe de estado.

¿Libertad? Pa’ quien las tenga.

Viernes, Febrero 22nd, 2008

Nació libre de pecado.

Creció libre de prejuicios.

Amó libre de ideas.

Vivió libre de miedos.

Pero no pudo morir libre de ignorancia.

 

Fue tan libre que nunca lo supo.

Fue tan feliz que algo le faltó.

El funambulista

Jueves, Febrero 21st, 2008

Se pasó meses engañando su ánimo en pro de una codiciada indiferencia que tardó en llegar, pero que irrumpió orgullosa ignorando a otras esperanzas ya perdidas.

Y agradeció su socorro, que hirió de muerte y sin contemplaciones a su consciencia obtusa.

A partir de entonces, como un hábil funambulista, camina por la estrecha línea del ánimo mentido que separa la realidad de un absorvente deseo por crear belleza.

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Lucía

Martes, Febrero 19th, 2008

Su cuarto estaba inmaculado. Por esa tarea no recibiría un reproche de su madre que últimamente quería evitar a toda costa. Incluso se abstuvo de buscar una emisora de música moderna que no enturbiara la tranquilidad de la casa. Llevaba días intentando ser la hija ejemplar.

Preparó su vestido azul con escote “Dama de honor” y esos pequeños volantes con terminación en finísimo encaje. Cuando lo adquirió a escondidas, no lo hizo por ningún motivo especial… o quizá para no tener que preocuparse por el traje, cuando la vida empezara a sonreírle. Lo estiró en la cama junto a unas sandalias color beige que hacían juego con la bisutería del cuello y un finísimo bolso de mano.

Se metió en la bañera recordando el beso del día anterior y le invadió una pasión que le hizo creerse otra persona. Se tumbó en un exceso de espuma y sintió un tibio erotismo que anuló cualquier tipo de prejuicio. Se acarició su senos como si fuera él. No pudo seguir. Había una prohibición que debía respetar. Un miedo a un castigo eterno que quería evitar a toda costa.

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Viernes, Febrero 15th, 2008

Creo que hoy no me peinado correctamente. Posiblemente la camisa que llevo esté anticuada y algo estropeada. Incluso pienso que he fumado demasiado. ¡Vaya!, parece que hoy no las tengo todas conmigo. Ha sido el día menos apropiado para volver a verla.

Probablemente si me dijese que me ama, o simplemente que se acuerda de mi, dejaría de preocuparme por esas tonterías.

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Perdón

Jueves, Febrero 14th, 2008

-Cariño, ¿por qué me apuntas con ese revolver? -Sollozaba irregularmente-. Nunca quise hacerte daño. Sólo te ruego que me enseñes. Enséñame a quererte más. Quiero vivir feliz en tu vida.

Ella sostenía el revolver con un endeble objetivo. El deseo de matarlo flaqueaba predeciblemente.

Él continuó:

-…¿Sabes? Todavía sigo sin poder imaginar cuánto te quiero.

Ella no pudo sostener más el revolver; cada palabra que él decía lo volvía más pesado. Y se lo entregó con un gran alivio que súbitamente desapareció al entrar la primera bala en su cráneo.

-¡Puta! Nunca más vuelvas a apuntarme con un revolver.