Sueños olvidados
Apenas le quedaban unas horas para morir.
A partir de mañana, la inexistencia de ilusiones le haría saber que ya no sigue con vida.
Por fin los miles de sueños que había profesado durante toda su vida iban a dejar de ser añorados futuros y pasarían a ser eternos olvidos; como debieron ser desde el primer día si no fuese por el constante cuidado y cariño con que los había cultivado todas las noches de su vida.
Y ahora ¿quién cuidaría de ellos? ¿habría alguien con la paciencia y la resignación para crear unos sueños que probablemente nunca se cumplirían?
Y cerró los ojos para siempre, acompañado por la última ilusión; imaginando cómo sería su sucesor en el mundo de los sueños olvidados.
